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La CELAC no se parece en nada a la OEA


El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, destacó el espíritu de debate constructivo con el cual la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) aborda los violentos ataques al orden constitucional en Venezuela.

En declaraciones exclusivas a Prensa Latina y la multinacional TeleSur, Rodríguez resaltó el enfoque independiente del bloque regional al analizar las amenazas contra Venezuela y los intentos injerencistas de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

“Ha sido un excelente debate, afortunadamente esto no se parece absolutamente en nada a la Organización de Estados Americanos (OEA)”, señaló el jefe de la diplomacia cubana, en referencia directa al llamado Ministerio de Colonias de Estados Unidos.

Recordó que la CELAC encarna el espíritu genuinamente latinoamericano y caribeño, con voz y pensamiento propio, que no necesita para analizar sus asuntos de la anuencia de Washington ni de la OEA, cuya injerencia atenta contra principios soberanos de autodeterminación.

“En el ejercicio de nuestra proclama como zona de paz, la CELAC es un espacio de absoluta soberanía, unitario y diverso a la vez”, enfatizó Rodríguez, uno de los oradores de la mañana en la cita ministerial convocada extraordinariamente por Venezuela.

Acotó que en esta cita se respira un ambiente de responsabilidad, avenencia regional y apoyo a Venezuela, y aunque no está en agenda, del debate podría salir una eventual declaración sobre la situación en Venezuela.

A su vez, estimó que el llamado al diálogo del Papa Francisco y la convocatoria de Maduro a una Asamblea Constituyente abren un camino para retomar el dialogo y colegiar una solución política, que pasaría por una condena regional a la violencia.

Seguimos palante, que nadie se haga ilusiones


Por Juana Carrasco Martín juana@juventudrebelde.cu
16 de Diciembre del 2016

De la decisión que tome Donald Trump dependerá la permanencia de la Directiva Presidencial política sobre Cuba que emitió el presidente Barack Obama, cuando apenas le quedaban unos cuatro meses en el cargo, la que en sentido general se consideró un paso significativo en el proceso hacia la mejoría de las relaciones entre la Isla y Estados Unidos.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos transitan por un camino vecinal, estrecho y pedregoso, desde su restablecimiento diplomático hace hoy dos años —con el anuncio del 17 de diciembre de 2014— y la reapertura de las respectivas embajadas el 20 de julio de 2015.

La carretera asfaltada que pudiera llevar a la normalización sigue cerrada por el bloqueo estadounidense a la Isla, por la permanencia militar de una base naval en un territorio cubano ilegalmente ocupado, por los planes y programas subversivos que involucran a transmisiones televisivas y radiales como el financiamiento a una «oposición» que se reorganiza de vez en vez, pero con idénticos materiales de fabricación desde el mismo triunfo de la Revolución, cuando el gobierno de Dwight Eisenhower comenzó una política de asedio destinada a derrocar a la Revolución Cubana.

Definitivamente, estas limitantes son las expresiones de una contraposición entre una histórica intención de dominio imperial, por una parte, y de dignidad soberana e independencia por la otra, la nuestra.

Ese camino llega ahora a un entronque y se desconoce a ciencia cierta si el inquilino que estrenará casa el próximo 20 de enero, decide o no continuar el viaje emprendido de conjunto, que se sabe largo y difícil, aunque también beneficioso para ambos si es andado con respeto y en condiciones de igualdad y reciprocidad.

De la decisión que tome Donald Trump dependerá la permanencia de la Directiva Presidencial política sobre Cuba que emitió el presidente Barack Obama, cuando apenas le quedaban unos cuatro meses en el cargo, la que en sentido general se consideró un paso significativo en el proceso hacia la mejoría de las relaciones. Sin embargo, en sus formulaciones, planteadas como el legado a futuro del mandatario saliente, asomaban con claridad la visión injerencista que ha marcado durante tres siglos las pretensiones de predominio de Estados Unidos hacia Cuba.

Hace unos días, al hacer el balance de la labor de la Comisión Bilateral Cuba-Estados Unidos desde que se creó a mediados de 2015, Josefina Vidal, directora de la Dirección de Estados Unidos, de la Cancillería, dijo que ambas partes han reconocido la utilidad de este mecanismo para encontrar solución a problemas que afectan los vínculos entre los dos países, promover la cooperación bilateral en áreas de beneficio mutuo y avanzar en el proceso de mejoría de las relaciones.

En ese balance sobresalían los avances en los ámbitos diplomático y de la cooperación en temas de interés común.

Se han concretado visitas de alto nivel, incrementadas en este 2016, de Washington a La Habana y viceversa. En primer lugar la del propio presidente Obama, en el pasado marzo, quien vino acompañado de una amplísima delegación oficial, integrada por el secretario de Estado, John Kerry.

Destaca la estancia en Cuba de la secretaria de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Sylvia Burwell, quien pudo visitar nuestras instituciones de salud y de la industria médica, biotecnológica y farmacéutica, y dar con ello continuidad a la visita de trabajo que en junio había hecho el ministro de Salud Pública cubano, Dr. Roberto Morales Ojeda, a Washington.

En ese intercambio, la secretaria Burwell asistió a la Reunión Regional para la Estrategia de Vigilancia y Control de las Arbovirosis, uno de los más importantes temas de interés común. Cuba y Estados Unidos, además, adoptaron un nuevo acuerdo de salud, específicamente en el área del control del cáncer.

Hubo más intercambios. El representante de Comercio de Estados Unidos, Michael Froman, quien junto a su delegación visitó la Zona Especial de Desarrollo Mariel. También estuvo en EE. UU. Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Una delegación cubana presidida por el ministro de la Agricultura de Cuba, Gustavo Rodríguez Rollero, visitó Estados Unidos, por invitación del Departamento de Agricultura de ese país, y a su vez habían estado en Cuba el secretario de Agricultura, Thomas Vilsack, y la secretaria de Comercio, Penny Pritzker.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Anthony Foxx, quien había visitado La Habana, en febrero, para la firma del Memorando de Entendimiento para el establecimiento de los vuelos regulares comerciales entre Cuba y Estados Unidos llegó nuevamente para el reinicio de ese tránsito que estableció la posibilidad de efectuar hasta 110 vuelos diarios entre los dos países, 20 de ellos a La Habana y diez a cada uno de los nueve aeropuertos internacionales en el resto del país. American Airlines, Frontier Airlines, JetBlue Airways, Silver Airways, Southwest Airlines, Sun Country Airlines y Delta Air Lines recibieron los permisos de operación y también líneas de crucero; sin embargo, persiste como una limitante para los ciudadanos estadounidenses la prohibición que le ha hecho su Gobierno de visitar Cuba como simples turistas.

La jefa de la Agencia de Pequeñas Empresas de Estados Unidos, María Contreras-Sweet, se incluyó en esa lista de personalidades oficiales que llegaron a la Isla, como también la profesora académica Jil Biden, esposa del vicepresidente de EE. UU., Joseph Biden, interesada en el sistema educacional cubano, y quien vino acompañada de la embajadora de Estados Unidos para Asuntos Globales de Mujeres, Catherine Russell, y la secretaria de Estado adjunta para Asuntos Culturales y Educativos, Evan Ryan.

Algunos gobernadores y alcaldes, acompañados de empresarios de sus localidades, no desaprovecharon la oportunidad de intercambiar con autoridades cubanas sobre las posibilidades de negocio, y abogaron por el levantamiento de las restricciones que significan las políticas y leyes del bloqueo.

En lo que resta de año se anuncian nuevos intercambios. Por ejemplo, está a punto de partir hacia Washington una delegación del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (Citma), encabezada por su viceministro primero, Dr. Fernando González Bermúdez, e integrada por directivos del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), el Instituto de Meteorología (Insmet) y el Centro Nacional de Áreas Protegidas (CNAP) de Cuba, campos en los cuales se han llevado a cabo reuniones de especialistas y acuerdos.

Hubo acuerdos como el de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa) y la compañía estadounidense de telecomunicaciones AT&T, para la interconexión directa, y el más reciente con Google.

Destacan, además, la realización de encuentros técnicos sobre seguridad aérea y de la aviación, salud, protección del medio ambiente, hidrografía y otros asociados a la aplicación y el cumplimiento de la ley. También es significativa la celebración de diálogos sobre asuntos de interés bilateral y multilateral, como la migración, los derechos humanos, el desarme y la no proliferación, y la aplicación y cumplimiento de la ley.

Por estos días se avanza en la negociación y eventual suscripción de varios acuerdos de cooperación en esferas como sismología, meteorología, áreas terrestres protegidas, contaminación marina por derrames de hidrocarburos, aplicación y cumplimiento de la ley, búsqueda y salvamento y la delimitación de la Dona Oriental en el golfo de México.

Además deben señalarse los encuentros técnicos entre Tropas Guardafronteras de Cuba y el Servicio de Guardacostas de EE. UU.; así como las reuniones de los grupos de trabajo sobre temas regulatorios, energía, comercio e inversiones y propiedad intelectual que forman parte del Diálogo Económico Bilateral.

En dos años se han producido 24 visitas de alto nivel, 12 acuerdos de interés común y se negociaban otros 12 más con la intención de rubricarlos en lo que resta de año. A ello se suman 41 encuentros técnicos y acciones de cooperación y 16 reuniones vinculadas a los diferentes diálogos, y totalizan más de 1 200 acciones de intercambios culturales, académicos, deportivos y otros.

A pesar de tantos pasos positivos, lo limitado y la persistencia del bloqueo han impedido mostrar resultados significativos en el área económico-comercial. Este es un planteamiento reiterado de las autoridades cubanas cuando valora el transcurso de este proceso inédito.

La jefa de la delegación negociadora de la Isla, Josefina Vidal, al contestar preguntas de periodistas cuando nos informaba de los resultados de la quinta ronda de la Comisión Bilateral, reiteraba la voluntad y disposición de Cuba, su Gobierno y su pueblo, de continuar avanzando en una convivencia civilizada, sobre la base del respeto y sin hacer dejación de principios.

Hay un elemento en la Directiva de Obama —esa que pudiera servir de guía a la renovada Casa Blanca o ser engavetada displicentemente o ser rechazada de plano al influjo de ciertos anticubanos en el equipo de estreno— que constituyó un punto de viraje y así lo describía Josefina Vidal: por primera vez un documento oficial del gobierno de EE. UU. «reconocía la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba, que nosotros desde que restablecimos las relaciones con ese país, consideramos que deben ser y deben continuar siendo los principios esenciales sobre los cuales se desarrollen nuestros vínculos de cara al futuro».

La situación amerita estar alerta, sin sobrevalorar lo positivamente logrado, pero sin menospreciar los posibles avatares y piedras en el camino.

Me remito a Fidel, siempre certero, cuando reflexionó sobre el discurso de Obama en La Habana, y que nos abre los ojos a lo porvenir.

«Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

«Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta», y estampaba nuestro Comandante en Jefe su firma el 27 de marzo de 2016 a las 10 y 25 p.m.

 

La prueba de los sueños justos


Escrito por  Víctor Hugo Morales/Revista caras y careta.

Pero, cuando todo parece perdido, queda Cuba. Siempre Cuba. Para que América no se resigne, no se entregue, no se doble.

“Empezarán los buitres a inventar mentiras, mientras los hombres y mujeres honrados del mundo llorarán”, me escribió mi amiga Paquita Armas Fonseca, periodista de la tevé cubana pocas horas después de la infausta noticia. Murió Fidel.

Murió quien ha sido el conductor siempre inspirado y valiente para sostener los valores de la revolución. Embelleció esa palabra y le dio un sentido como el que jamás había alcanzado. En cada cubano, hubo, hay y habrá un sentido de la dignidad que es inalcanzable para el resto de los latinoamericanos.

Fidel, para la generación que integró Cuba, será para siempre la prueba fehaciente de que los sueños juveniles de un mundo más justo eran posibles. La modesta aproximación de estos años, cuando el neoliberalismo cedió terreno ante el progresismo ahora tambaleante, está realizando el trámite de su nuevo y su doloroso exilio. Se diluye poco a poco la esperanza, aun si algunos países se resisten al tsunami de las corporaciones. Y en ese eclipse de la ilusión, es que renace la exaltación más fervorosa de los valores impulsados por Fidel. El abrupto cierre de época que registra el continente es la demostración de la grandeza de Cuba. Ante el adversario impiadoso que pone de rodillas a cada país de la región, Cuba vuelve a ser la demostración más palpable de que otro mundo es posible. Sin Cuba creeríamos que se trata de una simple utopía, irrealizable e ingenua, una idea literaria, un malabar de la poesía.

Pero, cuando todo parece perdido, queda Cuba. Siempre Cuba. Para que América no se resigne, no se entregue, no se doble. Para que los valores sustentados por Fidel y el Che sigan siendo los pilares de la resistencia. Por eso, cada uno de estos días tan especiales, de luto y de despedida, serán una demostración de la gratitud que sentimos por Fidel. El sentimiento partirá de cada rincón de la América Latina inconclusa para llegar a los bordes de la isla en cada caricia de las olas del Caribe.

Origen: La prueba de los sueños justos

¿Por qué Cuba entera es Fidel?


Las ideas, que valen más que trincheras de piedras, reencarnan, después de la muerte de algunos hombres, en otros muchos.

Después de la fiesta y la pachanga que los dejó nuevamente muy mal parados a los ojos de la opinión mundial, los inmorales de Miami han tratado de justificar la desvergüenza de celebrar la muerte de Fidel aduciendo que no celebran la muerte de un hombre, sino la de una ideología.

Por lo visto los descerebrados de esa ciudad del sur de la Florida no saben, quizás porque no tienen, que los hombres mueren, pero algunas ideologías son inmortales.

No sé qué dirán ahora luego de estos días de duelo nacional en los que todos los cubanos salieron a las calles, los parques, las carreteras, para gritar al paso de la caravana con los restos mortales del líder de la Revolución: “Yo soy Fidel”.

Cabe preguntarse, si los que durante más de medio siglo han tratado de asesinar a líderes y vencer por terrorismo y hambre, bloqueo mediante, la resistencia de una nación, se pasarán la vida celebrando la muerte de cada uno de los millones en los que se multiplicó el ideario de Fidel.

Las ideas, que valen más que trincheras de piedras, reencarnan, después de la muerte de algunos hombres, en otros muchos.

No hay mejor ejemplo que el ideario martiano que reencarnó en la generación del centenario que atacó al Moncada y que hoy, con la muerte de Fidel, se esparce a todo un pueblo. Sólo los ignorantes defensores de las teorías biologicistas creen que las revoluciones fueron hechas o que su trascendencia depende de la existencia de un solo hombre.

Son precisamente las ideas, que impulsan determinadas acciones, las que calan en los pueblos. Si hoy toda Cuba es Fidel es porque cuando llegó el Comandante mandó a parar medio siglo de neocolonia, de individualismo, de la explotación y represión de la burguesía anexionista que el primero de enero de 1959 salió huyendo hacia Miami.

Los principios de justicia social, igualdad, educación, cultura, dignidad, antiimperialismo y solidaridad que nos legó Fidel perdurarán en esta tierra por los siglos de los siglos, no solo por su carácter profundamente humanista, sino porque fue precisamente Fidel quien nos enseñó que las ideologías no son solo abstracciones para leer en los libros de texto o impresionar en la majestuosidad de los monumentos, sino que, además de perdurar en la mente y el corazón de muchos hombres, pueden convertirse en realidad.

Origen: ¿Por qué Cuba entera es Fidel?