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Seguimos palante, que nadie se haga ilusiones


Por Juana Carrasco Martín juana@juventudrebelde.cu
16 de Diciembre del 2016

De la decisión que tome Donald Trump dependerá la permanencia de la Directiva Presidencial política sobre Cuba que emitió el presidente Barack Obama, cuando apenas le quedaban unos cuatro meses en el cargo, la que en sentido general se consideró un paso significativo en el proceso hacia la mejoría de las relaciones entre la Isla y Estados Unidos.

Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos transitan por un camino vecinal, estrecho y pedregoso, desde su restablecimiento diplomático hace hoy dos años —con el anuncio del 17 de diciembre de 2014— y la reapertura de las respectivas embajadas el 20 de julio de 2015.

La carretera asfaltada que pudiera llevar a la normalización sigue cerrada por el bloqueo estadounidense a la Isla, por la permanencia militar de una base naval en un territorio cubano ilegalmente ocupado, por los planes y programas subversivos que involucran a transmisiones televisivas y radiales como el financiamiento a una «oposición» que se reorganiza de vez en vez, pero con idénticos materiales de fabricación desde el mismo triunfo de la Revolución, cuando el gobierno de Dwight Eisenhower comenzó una política de asedio destinada a derrocar a la Revolución Cubana.

Definitivamente, estas limitantes son las expresiones de una contraposición entre una histórica intención de dominio imperial, por una parte, y de dignidad soberana e independencia por la otra, la nuestra.

Ese camino llega ahora a un entronque y se desconoce a ciencia cierta si el inquilino que estrenará casa el próximo 20 de enero, decide o no continuar el viaje emprendido de conjunto, que se sabe largo y difícil, aunque también beneficioso para ambos si es andado con respeto y en condiciones de igualdad y reciprocidad.

De la decisión que tome Donald Trump dependerá la permanencia de la Directiva Presidencial política sobre Cuba que emitió el presidente Barack Obama, cuando apenas le quedaban unos cuatro meses en el cargo, la que en sentido general se consideró un paso significativo en el proceso hacia la mejoría de las relaciones. Sin embargo, en sus formulaciones, planteadas como el legado a futuro del mandatario saliente, asomaban con claridad la visión injerencista que ha marcado durante tres siglos las pretensiones de predominio de Estados Unidos hacia Cuba.

Hace unos días, al hacer el balance de la labor de la Comisión Bilateral Cuba-Estados Unidos desde que se creó a mediados de 2015, Josefina Vidal, directora de la Dirección de Estados Unidos, de la Cancillería, dijo que ambas partes han reconocido la utilidad de este mecanismo para encontrar solución a problemas que afectan los vínculos entre los dos países, promover la cooperación bilateral en áreas de beneficio mutuo y avanzar en el proceso de mejoría de las relaciones.

En ese balance sobresalían los avances en los ámbitos diplomático y de la cooperación en temas de interés común.

Se han concretado visitas de alto nivel, incrementadas en este 2016, de Washington a La Habana y viceversa. En primer lugar la del propio presidente Obama, en el pasado marzo, quien vino acompañado de una amplísima delegación oficial, integrada por el secretario de Estado, John Kerry.

Destaca la estancia en Cuba de la secretaria de Salud y Servicios Humanos de EE. UU., Sylvia Burwell, quien pudo visitar nuestras instituciones de salud y de la industria médica, biotecnológica y farmacéutica, y dar con ello continuidad a la visita de trabajo que en junio había hecho el ministro de Salud Pública cubano, Dr. Roberto Morales Ojeda, a Washington.

En ese intercambio, la secretaria Burwell asistió a la Reunión Regional para la Estrategia de Vigilancia y Control de las Arbovirosis, uno de los más importantes temas de interés común. Cuba y Estados Unidos, además, adoptaron un nuevo acuerdo de salud, específicamente en el área del control del cáncer.

Hubo más intercambios. El representante de Comercio de Estados Unidos, Michael Froman, quien junto a su delegación visitó la Zona Especial de Desarrollo Mariel. También estuvo en EE. UU. Rodrigo Malmierca Díaz, ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Una delegación cubana presidida por el ministro de la Agricultura de Cuba, Gustavo Rodríguez Rollero, visitó Estados Unidos, por invitación del Departamento de Agricultura de ese país, y a su vez habían estado en Cuba el secretario de Agricultura, Thomas Vilsack, y la secretaria de Comercio, Penny Pritzker.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Anthony Foxx, quien había visitado La Habana, en febrero, para la firma del Memorando de Entendimiento para el establecimiento de los vuelos regulares comerciales entre Cuba y Estados Unidos llegó nuevamente para el reinicio de ese tránsito que estableció la posibilidad de efectuar hasta 110 vuelos diarios entre los dos países, 20 de ellos a La Habana y diez a cada uno de los nueve aeropuertos internacionales en el resto del país. American Airlines, Frontier Airlines, JetBlue Airways, Silver Airways, Southwest Airlines, Sun Country Airlines y Delta Air Lines recibieron los permisos de operación y también líneas de crucero; sin embargo, persiste como una limitante para los ciudadanos estadounidenses la prohibición que le ha hecho su Gobierno de visitar Cuba como simples turistas.

La jefa de la Agencia de Pequeñas Empresas de Estados Unidos, María Contreras-Sweet, se incluyó en esa lista de personalidades oficiales que llegaron a la Isla, como también la profesora académica Jil Biden, esposa del vicepresidente de EE. UU., Joseph Biden, interesada en el sistema educacional cubano, y quien vino acompañada de la embajadora de Estados Unidos para Asuntos Globales de Mujeres, Catherine Russell, y la secretaria de Estado adjunta para Asuntos Culturales y Educativos, Evan Ryan.

Algunos gobernadores y alcaldes, acompañados de empresarios de sus localidades, no desaprovecharon la oportunidad de intercambiar con autoridades cubanas sobre las posibilidades de negocio, y abogaron por el levantamiento de las restricciones que significan las políticas y leyes del bloqueo.

En lo que resta de año se anuncian nuevos intercambios. Por ejemplo, está a punto de partir hacia Washington una delegación del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente (Citma), encabezada por su viceministro primero, Dr. Fernando González Bermúdez, e integrada por directivos del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), el Instituto de Meteorología (Insmet) y el Centro Nacional de Áreas Protegidas (CNAP) de Cuba, campos en los cuales se han llevado a cabo reuniones de especialistas y acuerdos.

Hubo acuerdos como el de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa) y la compañía estadounidense de telecomunicaciones AT&T, para la interconexión directa, y el más reciente con Google.

Destacan, además, la realización de encuentros técnicos sobre seguridad aérea y de la aviación, salud, protección del medio ambiente, hidrografía y otros asociados a la aplicación y el cumplimiento de la ley. También es significativa la celebración de diálogos sobre asuntos de interés bilateral y multilateral, como la migración, los derechos humanos, el desarme y la no proliferación, y la aplicación y cumplimiento de la ley.

Por estos días se avanza en la negociación y eventual suscripción de varios acuerdos de cooperación en esferas como sismología, meteorología, áreas terrestres protegidas, contaminación marina por derrames de hidrocarburos, aplicación y cumplimiento de la ley, búsqueda y salvamento y la delimitación de la Dona Oriental en el golfo de México.

Además deben señalarse los encuentros técnicos entre Tropas Guardafronteras de Cuba y el Servicio de Guardacostas de EE. UU.; así como las reuniones de los grupos de trabajo sobre temas regulatorios, energía, comercio e inversiones y propiedad intelectual que forman parte del Diálogo Económico Bilateral.

En dos años se han producido 24 visitas de alto nivel, 12 acuerdos de interés común y se negociaban otros 12 más con la intención de rubricarlos en lo que resta de año. A ello se suman 41 encuentros técnicos y acciones de cooperación y 16 reuniones vinculadas a los diferentes diálogos, y totalizan más de 1 200 acciones de intercambios culturales, académicos, deportivos y otros.

A pesar de tantos pasos positivos, lo limitado y la persistencia del bloqueo han impedido mostrar resultados significativos en el área económico-comercial. Este es un planteamiento reiterado de las autoridades cubanas cuando valora el transcurso de este proceso inédito.

La jefa de la delegación negociadora de la Isla, Josefina Vidal, al contestar preguntas de periodistas cuando nos informaba de los resultados de la quinta ronda de la Comisión Bilateral, reiteraba la voluntad y disposición de Cuba, su Gobierno y su pueblo, de continuar avanzando en una convivencia civilizada, sobre la base del respeto y sin hacer dejación de principios.

Hay un elemento en la Directiva de Obama —esa que pudiera servir de guía a la renovada Casa Blanca o ser engavetada displicentemente o ser rechazada de plano al influjo de ciertos anticubanos en el equipo de estreno— que constituyó un punto de viraje y así lo describía Josefina Vidal: por primera vez un documento oficial del gobierno de EE. UU. «reconocía la independencia, la soberanía y la autodeterminación de Cuba, que nosotros desde que restablecimos las relaciones con ese país, consideramos que deben ser y deben continuar siendo los principios esenciales sobre los cuales se desarrollen nuestros vínculos de cara al futuro».

La situación amerita estar alerta, sin sobrevalorar lo positivamente logrado, pero sin menospreciar los posibles avatares y piedras en el camino.

Me remito a Fidel, siempre certero, cuando reflexionó sobre el discurso de Obama en La Habana, y que nos abre los ojos a lo porvenir.

«Nadie se haga la ilusión de que el pueblo de este noble y abnegado país renunciará a la gloria y los derechos, y a la riqueza espiritual que ha ganado con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

«Advierto además que somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta», y estampaba nuestro Comandante en Jefe su firma el 27 de marzo de 2016 a las 10 y 25 p.m.

 

90 cumpleaños: Imágenes poco divulgadas de Fidel


Fuente CUBADEBATE.

El líder cubano, Fidel Castro Ruz, se acerca a su noventa cumpleaños y repasamos momentos históricos o cotidianos de su vida, a través de imágenes con poca divulgación.

Fidel Castro nació en Birán, población de la antigua provincia de Oriente, actual Holguín, el 13 de agosto de 1926. Lideró la Revolución cubana en la década de 1950 y el proceso de transformación socialista de la Isla durante cinco décadas. Es reconocido a nivel internacional por su lucha por la unidad de los países subdesarrollados, la protección del medio ambiento, la paz mundial y contra el imperialismo, entre muchas otras causas justas.

idel Castro sonríe en compañía de Malcom X, activista estadounidense y defensor de los derechos de los afroamericanos, Hotel Theresa, Nueva York, 1960 (tenía 34 años). Foto: Reuters.

Fidel Castro sonríe en compañía de Malcom X, activista estadounidense y defensor de los derechos de los afroamericanos, Hotel Theresa, Nueva York, 1960 (tenía 34 años). Foto: Reuters.

Bien activa cooperación médica cubana en naciones caribeñas


ACN.

Cuando la venidera semana esta capital acoja a los mandatarios de las naciones miembros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), sin duda algunos  destacarán cuánto bienestar y esperanza de vida ha representado para sus pueblos la presencia médica cubana.
Un total de 30 mil 266 colaboradores de la salud de la mayor de las Antillas prestan servicios actualmente en 18 de los 25 países que integran la AEC, informó a la Agencia Cubana de Noticias la doctora Regla Angulo Pardo, miembro del Comité Central del Partido y directora de la Unidad Central de Cooperación Médica (UCCM).
La funcionaria precisó que la misión especial de Venezuela,  con 28 mil 395 galenos, técnicos y enfermeros, encabeza esa relación, seguida de Haití con 555, Guatemala 364, Trinidad y Tobago 164, Guyana 160, Jamaica 93, Belice 87 y Honduras 79.
También Cuba tiene 53 colaboradores de la salud en Nicaragua, 43 en Antigua y Barbudas, 39 en Bahamas, 24 tanto en Dominica como en Granada, 15 en Sain Kitt y Nevis, 14 en Santa Lucía, siete en Suriname, cinco (asesores) en El Salvador y tres en San Vicente y las Granadinas.
La directora de la  UCCM aclaró que como parte de los programas de cooperación médica, en nueve Estados caribeños otros galenos, fundamentalmente oftalmólogos, participan en la llamada Operación Milagro, dirigida a que pacientes afectados de la vista recuperen la visión.
Recordó que en 2015 una brigada de 15 integrantes del contingente internacional de la salud, Henry Reeve, viajó a Dominica, para socorrer a la población ante los desastres que le ocasionó la tormenta tropical Erika.
En decenas de reportes de la televisión, de la prensa escrita, radial y digital, incluyendo las redes sociales, muchos pobladores de esas naciones caribeñas agradecen y expresan su confianza en los galenos, enfermeros y técnicos cubanos.
Ellos han llegado a las regiones más apartadas e intrincadas, donde en algunas jamás sus habitantes habían sido asistidos por un médico, y con su altruismo y alto nivel profesional se han ganado el respeto y admiración de pacientes, familiares y de las autoridades locales.
Según la doctora Angulo Pardo, los colaboradores cubanos diseminados por países de la AEC han atendido en consulta a  mil 195 millones 123 mil 704 pacientes, y han realizado  689 mil 365 partos y cuatro millones 615 mil 294 intervenciones quirúrgicas generales, de ellas, un millón 244 mil 909 cirugías oftalmológicas.
Pero junto con la asistencia médica, también han contribuido a desarrollar campañas de educación sanitaria y de vacunación masiva, y el control higiénico-epidemiológico necesario.
La mayor expresión de solidaridad e internacionalismo de este tipo colaboración surgió a finales de 1998, tras el azote del huracán Mitch a Centroamérica, principalmente a Honduras y Guatemala, donde el desastre natural dejó centenares de muertos y desaparecidos y provocó terribles consecuencias para la infraestructura económica y social.
Ante esa situación Cuba respondió de inmediato con la disposición de enviar personal médico y auxiliar el tiempo que fuese necesario, además de aportar equipamiento técnico y medicamentos.
Fue entonces que, dada la gravedad de los acontecimientos, se comenzó a desarrollar, para Centroamérica y el Caribe, el Programa Integral de Salud  (PIS), extendido posteriormente a países de África y Asia.
Este incluyó la formación y capacitación de recursos humanos, tanto en las áreas donde laboraban los galenos cubanos como en la propia isla antilllana, en cuya  Escuela Latinoamericana de Medicina, junto a estudiantes de otras regiones del mundo, se han formado miles de jóvenes caribeños.

Guerra por la conquista de las mentes


Por Delia Proenza.

Para esta fecha del calendario, según los planes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, no debería existir en Cuba ningún miembro de la dirección histórica del Partido y del Gobierno en los cargos que ocupan. Si lograban lo que pretendían, un grupo no despreciable de personas del todo indiferentes hacia la realidad del país se encargarían de actuar de acuerdo con cálculos milimétricamente realizados, que tomaban en cuenta hasta las aristas menos sospechadas del entorno socioeconómico de la isla. Estarían creadas, con ello, las condiciones para dar el golpe.

¿Qué propiciaría ese estado de cosas?, en primer lugar, un generoso y extremadamente atractivo plan de becas concebido allá por el 2006, que se ofrecería a través de las embajadas europeas, internet y cuantas vías resultaran factibles y estaría dirigido a estudiantes universitarios cubanos. Al regresar de las prestigiosas casas de altos estudios de disímiles puntos del planeta, donde no cursarían ninguna de las especialidades para las que se les eligió, llegarían, eso sí, preparados como agentes de cambio dentro de la sociedad cubana.

Nadie entre esos jóvenes iba a declararse abiertamente desafecto al sistema social del país. Dirían, por el contrario, que eran socialistas, que querían mantener los principios fundamentales de la Revolución y hablarían de cambios, a la usanza de Macri en Argentina. Según lo planeado, el proceso fluiría de tal modo que la gente no se preguntaría hacia dónde iba la nación. Se modificaría el lenguaje, se crearía confusión y en ese escenario los activistas formados en la estrategia del “golpe suave” comenzarían a actuar, lograrían dividir y hasta crear disturbios.

Raúl Capote Fernández, entonces agente de los Órganos de la Seguridad del Estado infiltrado en las filas de la CIA, sería el encargado de liderar el proyecto Génesis, que movería los hilos isla adentro, y uno de cuyos fines era lograr que sus líderes, en un momento dado, se pararan frente a las cámaras de televisión y solicitaran la ayuda del gobierno estadounidense para ocupar el país y acabar con el socialismo en Cuba.

Tal y como lo ha reafirmado Capote en charlas y conversatorios con colectivos juveniles de disímiles provincias cubanas, el plan Bush, que continúa vigente aunque el Presidente Barack Obama no lo haya mencionado en su discurso del Gran Teatro de La Habana, recoge los principios bajo los cuales se consumaría en Cuba esa intervención norteamericana. “Quieren ocupar militarmente el país para quebrar su resistencia”, subrayaría Capote.

Pero antes, mucho antes de tan drástico paso, sucederían demasiadas cosas como para que el pueblo que durante décadas cuidó de su historia continuara pensando de la misma forma. De hecho, los universitarios neutrales eran apenas un componente del complicado engranaje dirigido al bombardeo psicológico.

Otro grupo de personas identificadas como desafectas a la Revolución serían entrenadas, en países escogidos del antiguo campo socialista, con la estrategia del “golpe suave” para comenzar a actuar en el momento que hiciera falta. Junto a ello se concibieron acciones para concretar una fuerte guerra en el terreno de la cultura y de las ideas, que incluyó el cine, la música y otros mecanismos de consumo cultural del país. A modo de ejemplo: siguiendo la experiencia de Yugoslavia se requerían grupos musicales con un alto poder de convocatoria entre los jóvenes como para que se creara, por mandato de la CIA, una situación crítica en un escenario también meticulosamente seleccionado.

Proyectos como Zunzuneo y Piramideo, en su momento denunciados por algunas agencias internacionales, no eran otra cosa que parte del fuerte respaldo tecnológico concebido para acompañar todo el proceso. Pero hay una realidad que desde hace algún tiempo pasó a colorear el contexto nacional, sobre cuyo origen muchos de los cubanos no teníamos la menor idea hasta el momento de escuchar las revelaciones de quienes debían ejecutar los planes. Se trata del famoso paquete audiovisual que cada semana es recibido en miles de hogares a lo largo y ancho de la isla, donde se incluyen desde filmes y series, pasando por toda clase de chismes y noticias, hasta los muy demandados reality shows.

De acuerdo con el mencionado exagente de la Seguridad Cubana, quien tuvo la misión de crear una red inalámbrica con equipos imposibles de rastrear y capaces de conectarse de manera secreta con todos los teléfonos celulares y computadoras de La Habana, el primer proyecto en esa materia nació en el año 2006. Incluía la participación de la Sección de Intereses de los Estados Unidos y se concibió a partir de un estudio realizado por los centros de guerra psicológica de la CIA sobre el consumo cultural de los cubanos. Se aprovechó el negocio por cuenta propia de los discos compactos en DVD que entonces proliferaba en Cuba.

Cuando aquello en la SINA se depositaban paquetes en sobres amarillos, con discos que aglutinaban toda la programación destinada al público interno y los activistas de la contrarrevolución tenían la misión de salir a repartirlos. Penetrados esos grupúsculos por los servicios de inteligencia cubanos, dichos paquetes nunca llegaron a cumplir su objetivo.

Al surgir las antenas para conexión satelital elaboradas “a lo criollo”, un invento cubano que permitía acceder a la televisión norteamericana, la CIA decidió convertir aquello en otro negocio que estaba, de nuevo, destinado a fallar, y en el año 2007 encargó al propio Raúl Capote investigar quiénes fabricaban esos equipos para facilitarles el trabajo y, sobre todo, controlarlo, ya que los cubanos —razona el presunto líder opositor— “estábamos viendo cualquier canal y no la televisión ‘a la carta’ que ellos nos habían elaborado”.

Sin éxito en sus intentos de introducir las antenas parabólicas, acudieron a otra idea que sí prometía fructificar: la de utilizar a las personas que viajaban desde diversos países del continente cargados de paquetes de ropa para venderla en Cuba (conocidos como mulas) para enviar a la isla lo que necesitaban. “El plan consistía en entregarles una memoria externa de un Tera de capacidad con la programación semanal de la televisión y convertir eso en un negocio redondo aquí, en el que ellos pagaban el viaje y esas personas debían solamente usar sus redes de distribución y encargarse de que aquello llegara a todo el país; eso estaba estudiado y la gente lo iba a seguir”, testimonia Capote.

Como se sabe, después muchos viajeros o residentes en el exterior crearon y trajeron sus propios paquetes y lo que comenzó siendo algo dirigido por la CIA, que aún financia buena parte de esos esfuerzos, se convirtió en un negocio cubano que ha llegado a acaparar la mayor parte del consumo audiovisual de hoy dentro del archipiélago. “Una de las cosas que tiene esta guerra es que es la guerra por la conquista de la mente de los hombres, como lo definió la CIA en el año 1947”, ha advertido el especialista en Relaciones Internacionales e Historia, quien hoy se desempeña como director de Comunicación Institucional en el Ministerio de Comunicaciones.

No resulta casual, entonces, que en las 900 series televisivas consumidas acá en los últimos cinco años aparezca el tema Cuba y en todas figure tergiversado en mayor o menor medida. Por desmedido que parezca, podría ser que hasta las reacciones ante cualquiera de los “retos” por los que atraviesan las candidatas de Belleza Latina (no importa si es interpretar a una princesa o meter la cabeza en un recipiente repleto de ranas), o ante los juicios absurdos de la doctora Polo, estuviesen calculadas al detalle. “El fin de todo ello es formar en Cuba al individuo tonto que el capitalismo necesita para prevalecer, al ciudadano que piense exclusivamente en el consumo, ajeno a lo que pasa en el resto del mundo y, por lo tanto, sin pizca de esos valores que por tradición se han inculcado en nuestros niños y jóvenes”, asegura Capote.

Armados con todos estos argumentos, que no sorprenderían en lo más mínimo a quienes nunca han confiado en las fuerzas del poder imperial, ¿puede creerse que resultan casuales los acontecimientos que han tenido lugar después del 17 de diciembre del 2014? Piense y verá que hasta el peluquero de Obama y el resto de los recursos que utilizó para seducir, incluida su cena familiar en una paladar de La Habana Vieja, están insertados en esta contienda. Solo que las balas no se ven, pero vuelan, sin dudas, por el Estrecho de la Florida e incluso aquí, cerca de nosotros.

Origen: Guerra por la conquista de las mentes : Escambray. Periódico de Sancti Spíritus. Cuba